Todos somos Colombia

Impresionante el coraje y el aplomo de Ingrid Betancourt, en la primera presentación pública, luego de su rescate, junto a catorce rehenes más. La liberación de la Betancourt es una de las noticias más importantes y conmovedoras de los últimos años. El secuestro, como método perverso e inhumano practicado por la FARC, no ha mellado a la mujer que simboliza la resistencia y la libertad en nuestra región. El hecho significa el triunfo del gobierno de Uribe, quien está sacando provecho de una operación impecable, encaminándose a una discutible reelección. Es la derrota de un grupo armado que, en poco tiempo, ha perdido algo más que sus líderes más destacados. Es, sobre todo, la derrota de un proyecto inviable que ha devenido en corrupto y perverso. Ha sido también un nuevo cállate ya, a Hugo Chávez quien se presentaba como el único mediador ante la FARC, para una liberación posible.

Todo esto coloca también a Ingrid Betancourt, en línea de carrera al poder, que tanto buscó hace seis años y que le costó la libertad. Pero su coraje, valentía e inteligencia pueden llevarla a dirigir al país, por el que tanto ha sufrido. Pero para que Colombia viva en democracia, falta liberar a los 700 rehenes restantes y que desaparezcan la FARC, el ELN y los paramilitares. Esto no deja de hacernos sentir que ahora, con la liberación de Ingrid Betancourt, todos somos Colombia.

etiquetas: liberación, Ingrid Betancourt, FARC, Colombia

categorías: Internacionales

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